

CARLOS ALBERTO SOSA ICAZA
(Redactado por su hermano
JULIO E. SOSA)
Nació en la ciudad de Panamá, República de Panamá, el 29 de Noviembre de 1916.
Fue el 5º hijo de Antonio Sosa Caviño y de Ana Teresa Icaza de Sosa. A continuación los nombres de los 7 hijos de esta pareja:
1ª Eugenia María Sosa de Ysern (casada, con 2 hijas) muerta
2º Hernando Antonio Sosa Icaza (religioso: Hno. de La Salle )
3ª Aura María Sosa Icaza (religiosa: monja bethlemita) muerta
4º Guillermo José Sosa Icaza (sacerdote diocesano) muerto
5º Carlos Alberto Sosa Icaza (sacerdote jesuita) muerto
6º Ramiro Alfredo Sosa Icaza (casado, con 4 hijos) muerto
7º Julio Ernesto Sosa Icaza (casado, con 4 hijos)
Carlos tuvo vocación muy temprano. Me cuentan que él, desde cuando tendría unos 10 o 12 años, iba a Misa casi todos los días y ayudaba a Misa y lo que le pagaban se lo daba a nuestro otro hermano Ramiro, quién también ayuda a Misa.
Una tía nuestra, hermana de mi mamá, que era Bethlemita, fue una persona muy influyente en la vocación de Carlos.
Cuando era niño y mi tía la monja le preguntó una vez que si él quería ser sacerdote y él contestó que no, por el "laín" ( queriendo decir latín ).
Carlos se fue para el seminario en Abril de 1933 teniendo solo 16 años. Se ordenó de jesuita en Oña, Burgos, España en 1946 o 1947. Murió el 29 de Septiembre de 1989, a la edad de 72 años.
Estuvo viviendo varios años en varios países de Europa y Nicaragua antes de venir a volver a vivir en su tierra Panamá. Acá estuvo de profesor varios años en el colegio de los jesuitas y después de algunos años, sus superiores le permitieron ser párroco en una Parroquia que sólo tenía una capillita y que quedaba en una población llamada Panamá Viejo, aledaña a la ciudad Capital. El realizó varias rifas, actividades y colectas y así pudo finalmente levantar un templo donde existía la capillita. Al principio sus actividades para conseguir fondos para poder construir la Iglesia las hacía solo, pero despues se asoció con nuestro otro hermano sacerdote Guillermo y todas las actividades las hacían en conjunto y a fin de año repartían lo que le correspondía a cada uno para su parroquia.
Carlos tuvo cáncer en los últimos 3 años de su vida. El me contaba que le daban una droga fuerte para los dolores, pero que el efecto solo le duraba como seis horas y sólo podía tomar el calmante cada ocho horas, así que tenía que aguantar el dolor entre pastilla y pastilla, pero que él ofrecía el sufrimiento a Dios por la conversión de los pecadores. El cáncer lo tuvo en la vejiga y con la radio-terapia le achicaron enormemente la vejiga, la cual llegó a tener solo como dos onzas de capacidad y tenía que tomarse todas las noches como dos litros de agua, lo que hacía que durmiera mal por tener que estarse despertando a cada momento a orinar.
Su amiga Carmen María de Montes de Oca le podrá contar mas detalles sobre su enfermedad pues ella lo atendió continuamente durante toda su enfermedad como si fuera un pariente suyo. Otra, quién fue la que le descubrió la sangre en el calzoncillo la primera vez , porque ella le lavaba la ropa y era vecina de él en la Parroquia de Granadilla, fue la señora Mary se Chantos.
Antes de morir Carlos, un día, conversando con él le pregunté: "Donde quieres ser enterrado?" y me contestó: "Deseo ser enterrado aquí en Costa Rica, pero que mis restos los lleven a Panamá."
Según sus deseos, fue enterrado en San José, en el cementerio de los jesuitas de esa ciudad, unos 2 o 3 días después de su fallecimiento, en 1989.
En 1995 fuimos el P. Guillermo Sosa y yo a Costa Rica a sacar los restos de Carlos, para traerlos a Panamá, como habían sido sus deseos antes de morir y la noche antes de realizar esta operación tanto a mi hermano como a mi, separadamente en nuestro Hotel, nos vino la idea: "y si su cuerpo está incorrupto, que hacemos?
Al llegar al cementario al día siguiente e iniciar la exhumación nos dimos cuenta que efectivamente su cuerpo estaba intacto, incorrupto. Ante esta situación decidimos mi hermano y yo dejarlo en la tumba donde estaba. Habían pasado seis años desde que él había sido enterrado. Dos años después murió otro sacerdote jesuita y trataron de enterrarlo en la fosa de Carlos, pero aún seguía incorrupto, así que volvieron los jesuitas a dejar a Carlos ahí.
ANECDOTAS, INCIDENTES Y OTROS :
A él siempre le gustó mucho la leche y cuando estaba chiquito, nuestra hermana mayor Eugenia vivía regañándolo diciendo que tanta leche lo iba a poner tan gordo que no iba a caber por la puerta.
Cuando él estaba mucho mas chico, nuestro hermano Guillermo, que era un año mayor que él lo molestaba cuando Carlos desde su cama gritaba a la empleada: "leche" y él contestaba desde su otra cama con voz cavernosa: "no hay".
El siempre fue muy valiente y estando bastante chico le dió un ataque de peritonitis y él no quería aceptar que tenía un dolor fuerte hasta que dijeron que la inflamación de la apéndice era muy peligrosa y que uno se podía morir, con éso se asustó y admitió que si tenía un dolor muy fuerte y entonces lo operaron y fue a tiempo, pues si hubiera pasado un poco mas de tiempo, se hubiera podido morir.
El conocía profundamente 7 lenguas: español, francés, alemán, latín, griego y dos mas que no recuerdo. A él también le gustaban las matemáticas.
A Carlos le gustaba mucho tocar el acordeón. En una de las poblaciones del Interior llamada Santiago, él era el Director espiritual de las Asambleas carismáticas y allí durante los cantos, él los acompañaba con su acordeón.
Cuando hacía las rifas a beneficio de su Iglesia con nuestro hermano sacerdote el P. Guillermo, llegó la gente a decir por relajo, que los Padres Sosa estaban rifando un aparato de Aire Acondicionado para el infierno.